El sol le tocó un pie, rozándolo e iluminándolo de forma suave. De repente otro rayo de luz matutina le dio de pleno en el rostro.
Laura se revolvió en la cama donde había dormido unas pocas y relajantes horas después de su jornada de trabajo en la cafetería de la calle atrás.
Y aunque no estaba nada dispuesta a ello, un pensamiento de consciencia se fue abriendo paso en su adormilada mente, poco a poco se hizo más nítido para ella, más real.
El hospital, el accidente, su madre.
Al mismo tiempo la luz se va haciendo mas intensa en la habitación y llegan a sus oídos los primeros sonidos de aquel dia: tráfico, voces lejanas…
Se podría decir que Laura está ya completamente despierta aunque se ve incapaz de frenar el torrente de pensamientos y emociones que le vienen a la cabeza.
Ahora no esta trabajando como loca ni ocupando su mente en todo lo que se lo ocurre que sea lo bastante estresante como para no pensar en nada mas. Es ahora, a primera hora del dia, recién despierta de su sueño cuando la atacan esos sentimientos que ella con tanto empeño se ha encargado de ocultar para no hacerse más daño. Y lo vuelve a intentar.
Ya es tarde para eso, ya se han colado esos pensamientos por la rendija más diminuta de sus defensas.
¿Cómo puede estar pasando? ¿Cómo es que todo ha ido tan mal?
Ella y su madre vivían juntas apenas unos meses antes, aunque mas que vivir juntas, discutían juntas.
Las cosas entre ellas se habían puesto bastante desagradables desde que el padre de Laura murió de y en vez de unirse y pasar juntas como madre e hija por todo aquello, se habían separado en casi todos los aspectos y encargado de curarse cada una las heridas. Por separado.
En poco tiempo el mundo cambió muy deprisa para ambas. Ya no se entendían ni se sentían con fuerzas para entenderse.
Al final Laura no aguantó más y después de otra pelea sin sentido con su madre se fue de casa.
Y allí estaba ahora, tendida en la cama. Medio viva- medio muerta, y sintiéndose la persona más ruín y malvada del mundo después de que le avisaran ayer de que su madre había tenido un accidente con el coche, supuestamente se había saltado un STOP y la ingresaran en el Hospital Comarcal.
Esto no podía seguir así, ya no lo aguantaba más. Ella quería a su madre más que ha nada y ya era hora de decirselo a ella bien claro. Ya no quería más peleas, ni mas desencuentros. Era hora de decir la verdad: que la quería y que ya no iba a estar lejos de ella por más tiempo.
Laura se levanta de la cama y se viste apresuradamente con lo primero que ve en el armario. Necesita ir al hospital, necesita decir tantas cosas…
Ya en la calle se monta en el coche y empieza a conducir hacia el norte, dirección al hospital, a su madre y a ella misma.
Al llegar, aparca y después de preguntar en recepción por la habitación de su madre se dirige haciá allí lo más rápido que puede.
Cuando entra a la habitación 206 de la segunda planta no puede evitar sentir una intensa emoción y ternura al ver a su madre en aquella camacon varios vendajes y una triste mirada en el rostro.
Una mirada que se ilumina al ver a Laura en la puerta. No salen las palabras hay demasiado que decir y de la boca de Laura solo sale una frase, aquello por lo que ha venido y ha roto con el mundo de soledad que se había ido creando.
-Te quiero mamá. Esto no puede seguir.- dice con la voz temblorosa.
-Sshhh… calla Laura- dice la madre con lágrimas en los ojos.- Lo sé, ya lo sé hija-.
Laura se abalanza sobre su madre y se quedan así, abrazadas durante un buen rato. Y después cuando consiguen separarse y controlar la inundación en los ojos de ambas, Laura se sienta junto a su madre y le dice todo lo que su corazon ha estado guardando, absolutamente todo.
Y se quedan así, llorando, confesándose mutuamente y riendo por un buen rato.
Se sienten unidas, se sienten por primera vez en mucho tiempo felices y libres.
miércoles, 21 de octubre de 2009
miércoles, 14 de octubre de 2009
Ilusión

El ying y el yang. El símbolo que lo engloba todo. El símbolo que puede explicar de forma muy simple de que va esta historia que llamamos vida.Lo bueno, lo malo y a la vez un poco de lo contrario en el otro. Pero, ¿Qué pasa si solo se puede ver lo malo?A veces el agobio es demasiado y te hace imposible ver la otra parte, ver lo “bueno” que siempre hay en todas las cosas.Saber equilibrar los dos lados que nos muestra el universo es la clave para sobrellevar la propia existencia y saber afrontar con valor y entereza los problemas que se nos presenten.Hoy no ha sido un buen dia y en realidad puede que tengan razón y no tenga de que preocuparme. Es verdad que no tengo que pagar un piso, ni un coche, no tengo que mantener a nadie. Tampoco tengo prisa por independizarme (aunque no se puede retrasar mucho…) ya que no se dan las condiciones ideales para ello. En definitiva, que no me voy a ver debajo de un puente por el momento.Pero… ¿eso es todo? ¿es todo lo que una persona puede desear en esta vida? Claro que soy afortunada por no tener una hipoteca que pagar ni un crédito que devolver. Yo creo que una persona puede desear otras cosas… emoción, ilusión… la base de todo.La ilusión es como la platarforma que hace que una persona pueda estar en lo más alto caminando entre las nuves o hundida sin poder reaccionar. La ilusión no te la regala nadie ni es algo ilimitado y permanente. La ilusión la tiene que construir cada uno.Muchas veces pasan cosas en la vida que hacen que esa ilusión vaya disminuyendo… a veces sin que te des cuenta. Pero somos nosotros los que tenemos el deber con nosotros mismos de reparar y aumentar esa plataforma para que nunca por mucho tiempo que pase lleguemos a tocar el suelo.
domingo, 11 de octubre de 2009
Quiero
Quiero... caricias, quiero... sensaciones, quiero sol y frío, quiero perderme por el mundo de tus sábanas, quiero besos, muchísimos besos.Quiero tus manos, quiero tu boca, y tu lengua y mi lengua en la tuya... quiero calor. Desaparecer... en el abismo. Quiero gritar y gemir. Quiero tumbarme junto a ti, apoyar mi cabeza en tu pecho y sentir bajo mi oido el constante latir de tu corazón.
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Y de repente... la inspiración
viernes, 9 de octubre de 2009
Valor

La princesa no sabe lo que le pasa, o mejor dicho, lo sabe pero no quiere verlo. La princesa un dia tuvo magia en sus entrañas, luz en su cabello, color en sus ojos y fresa en los labios. Eso era cuando vivía en la tierra. A la sombra de los árboles, a la caricia del viento y escuchando el murmullo del agua. Luego, la tierra se le hizo pesada, el sol la cegó, el viento y las sombras le cuartearon la piel y el murmullo del agua se convirtió en un atronador tormento para sus oídos. La princesa corrió entonces, asustada y dolorida. Corrió y corrió como si esa fuera la única razón de su existencia. Corrió como si nunca fuera a ver el final.La lluvia la empapó, la nieve le congeló la entrañas; allí donde una vez hubo magia, asediándole el corazón. La princesa llegó a un palacio, no era su palacio, pero no veia nada más en el inmenso horizonte al que se dirigía. Entró y empezó a sentir el calorcillo de la lumbre, el delicioso aroma de la fruta y el embriagador olor del aterciopelado vino. Justo cuando levantó la vista del exhuberante manjar, lo vió. Ahí estaba, esperándola, aguardando a su princesa. El trono. Su trono. O eso pensó ella. Y como no había ningún otro trono donde descansar de su largo y tortuoso viaje, se sentó.Se sentó y le gustó contemplar desde allí el manjar que tenía a sus pies.Ahora, la princesa vive en su trono y es un trono muy alto. Es tan alto que se eleva por encima de la tierra que un día le hizo tanto mal. El sol ya no llega a tocarle ni un centímetro de su blanca piel. Ya no siente el viento ni oye el correr del agua sobre la tierra.Su piel es suave y resplandeciente ya que no hay viento ni frío, pero si algo de calor procedente de la lumbre eternamente encendida en su palacio.Su hambre está siempre saciada, pues el banquete también es eterno a sus pies.Ella es fuerte en su trono, altiva. Nada ni nadie es capaza de herirla ahora. La princesa es fuerte, o al menos, eso es lo que le gusta pensar a ella. La vida a sido dura con ella, pero ella lo es más. ¡Pobre princesa!...¡pobre niña!...Su piel ansía el sol y el suave aleteo del viento, su cabello ahora es apagado y ceniciento, desea encontra la luz de antaño. Sus ojos, buscan desesperadamente el color perdido, sus labios están secos y cuarteados a la espera del exquisito contacto. El tíbio calor del palacio, ¡ya no le sirve para nada!Y sus entrañas... sus entrañas ansían con toda la fuerza de su corazón la antigua magia, el antiguo esplendor.Y es ahí, en el corazón, donde la princesa nota de repente una chispa vivaz, una chispa de verdad, de amor y de vida.La princesa salta de su altísimo trono y rompe de una vez y para siempre las oscuras defensas que se ha procurado.Corre, corre desesperada acudiendo a la llamada. Es la vida, la fuerza y la grandeza de la vida y del mundo quien la llama. La princesa sale de su palacio y siente en su interior, en todos lados el maravilloso y fascinante fluír del mundo. Bajo sus pies, sobre ella, a su alrededor. La princesa ya no tiene miedo. Sabe que el sol puede herirla, que el viento y el agua pueden hacerle mal. Pero no tiene miedo porque sabe cuál es su lugar. Sabe que la quemadura es parte del sol, que la pesadez es parte de la ligereza, que el frío es parte del calor, que el dolor es parte de la felicidad y que la muerte es parte de la vida. Pero la magia que vuelve a residir en su interior siempre va a estar ahí. Siempre la va a acompañar, hasta su último dia sobre esta tierra. Ahora si es valiente, ahora si es fuerte. Porque en la fuerza también está la debilidad.
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