domingo, 20 de diciembre de 2009

Nadia Parte 2


Los años pasan y para Nadia, pasan con una pasmosa rapidez. A veces se asombra de sus veintiún años y siente que la vida es para ella una noria en la que ha perdido la cuenta de las vueltas dadas, aunque piensa acometerlas todas con la misma decisión y el mismo valor que tiene que demostrar hoy.
Nadia abre apresuradamente la puerta de casa y echa a correr calle abajo sujetando en su mano lo que va a ser su desayuno para ese ajetreado dia. Sabe que le iría bien comer algo más pero los nervios que ha tenido desde la noche anterior sólo le van a dejar ingerir un alimento en su cuerpo: la manzana que lleva.
Anoche tendría que haber descansado como nunca y en cambio por culpa de sus malditos nervios lo único que hizo en la cama fue prácticamente dar vueltas y vueltas al compás de su mente.
La prueba, corrección corporal, puntas, giros, posiciones, expresión, coreografía... por esos derroteros ha estado vagando su mente casi toda la noche pero ahora no hay vuelta atrás, no importa la noche pasada ni todos los nervios del mundo. Sólo importa una cosa: respirar, posición inicial, ejecución brillante y seleccionada para la obra.
Nadia mira nerviosamente el reloj y ralentiza su paso. Le queda tiempo de sobra para cambiarse y prepararse para la prueba.
Cuando llega al vestuario y se cambia la ropa por sus mallas y sus viejas zapatillas no puede evitar echarle otra ojeada al colgante que le dió su madre ayer tratando de tranquilizarla y darle suerte. Nadia no cree en ese tipo de cosas pero por probar... además más que suerte lo que siente es el apoyo de su madre en él. Después de una última mirada y de acariciarlo con los dedos se lo cuelga al cuello y cuando mira al frente escucha una voz potente que la llama desde la sala de baile: - Nadia Rominskov, puede empezar.-
Y llega el momento tan esperado, el momento decisivo que le dirá si esto del ballet en verdad se le da tan bien como dicen o por el contrario es una bailarina más cuyas actuaciones podrá contar con los dedos de una mano.
Nadia entra en la sala con paso decidido y sin mirar al jurado que tiene delante se coloca perfectamente en su posición de inicio. Estira la punta y respira hondo. La música empieza a sonar.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Nadia. Parte 1


En la habitación 203 de maternidad, descansa una joven madre después de un parto agotador.

Parecía que la diminuta niña se negaba en redondo a asomar su cabecita a este gran mundo y demoraba todo lo posible su estancia en el acogedor vientre materno. No obstante, no pudo elegir si salir al mundo o no. Un médico muy gracioso con larga bata blanca hizo esa elección por ella. Son las 03.10 de la madrugada del 4 de diciembre de 1988. Hoy es el nacimiento de Nadia.
Pasan los años y Nadia es una niña que crece feliz, con sus aventuras en el parque de atrás de casa, encantada con las atenciones de mamá y riendo con las ingeniosas bromas de su padre quien se divierte enseñándole a Nadia sus primeras palabras en ruso, con cierta nostalgia hacia su país de origen.

Como muchos de los niños que son hijos únicos, Nadia desea con todas sus fuerzas tener un hermanito o una hermanita, aunque ella preferiría que fuera niña, para poder dejar de jugar en solitario con sus muñecas y su casa en miniatura que la tiene tan fascinada desde que se la compraron por Navidad. Se maravilla de que una casa al completo pueda caber en su cuarto. Es mágico...