Inmenso. Algo tan inmenso como el mar, como el cielo. Algo tan increiblemente inmenso como la conciencia humana no es ni será capaz de comprender. Y fuerte, más fuerte que el acero, más fuerte que el más noble de los titanios.
La vida. ¿Que decir de ella? simplemente lo es, és vida. Se siente, se huele, se toca, se observa y hasta se paladea.
Y el AMOR, amor mayúsculo. Amor de sangre. Amor de un corazón a su gemelo. ¿Algo más fuerte? imposible.
Un regalo hecho con el corazón y desde el alma, para otro corazón. Una pequeña luz ¿pequeña? no, INMENSA.
Tan inmensa como lo que pretende alumbrar: la vida.
El último paso de un corredor exhausto hasta la línea de meta, el último resquicio de oxígeno en unos pulmones casi asfixiados, la última gota de energía capaz de hacer contraerse los músculos una vez más.
Ése es tu regalo.
Inmenso una vez más. Tienes un paraíso inmenso ante ti. Aqui tienes tu luz para que lo puedas recorrer, explorar y conquistar aunque por momentos haya oscuridad, aunque por algunos instantes sientas que el camino se estanca en la encrucijada, porque, ¿acaso hay una luz más potente que el amor?